Amar a Dios nos lleva a servir a todos
Toda persona es bienvenida. Prestamos una atención especial a quienes viven pobreza, soledad, enfermedad, migración o cualquier situación de vulnerabilidad.
“Cada persona tiene una dignidad y un valor inmensos.”
Servimos sin distinción de origen, religión o circunstancias. En cada gesto de acogida queremos reflejar el amor de Dios y ser testigos del Evangelio.
